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Después del “sí, quiero”: cómo conservar las flores de tu boda

Después de meses preparando cada detalle, llega el día de la boda y todo pasa mucho más rápido de lo que imaginábamos.

El ramo, las flores de las mesas, los pequeños detalles de la ceremonia… forman parte de un día que queremos recordar para siempre.

Y aunque la celebración termine, algunas de esas flores pueden seguir acompañándonos.

Porque las flores de una boda también pueden convertirse en un recuerdo.

Conservar el ramo de novia

El ramo suele ser uno de los elementos que más significado tiene para la novia.

Por eso, muchas parejas deciden conservarlo después de la boda.

Existen diferentes técnicas para hacerlo, desde el secado tradicional hasta métodos de preservación que permiten mantener durante más tiempo tanto la forma como el color de determinadas flores.

No todas las variedades reaccionan igual, por lo que es importante valorar la composición del ramo antes de decidir cómo conservarlo.

Secar algunas flores

El secado es una de las formas más sencillas y tradicionales de conservar flores.

Algunas variedades funcionan especialmente bien con esta técnica y pueden convertirse después en pequeños arreglos decorativos.

Un ramo seco colocado en un jarrón puede seguir formando parte de la decoración de casa mucho tiempo después de la boda.

Convertirlas en un recuerdo

Las flores también pueden tener una segunda vida más allá de un jarrón.

Algunas pueden utilizarse para crear:

  • Cuadros botánicos.
  • Pequeños marcos decorativos.
  • Composiciones secas.
  • Centros para el hogar.
  • Detalles personalizados.

De esta manera, una flor que estuvo presente en uno de los días más importantes de vuestra vida puede convertirse en un objeto que os acompañe durante años.

¿Y las flores de la decoración?

No todas las flores de una boda tienen que acabar necesariamente en la basura.

Dependiendo del tipo de composición y de las condiciones en las que se hayan mantenido, algunas pueden reutilizarse después de la celebración.

Los pequeños arreglos pueden repartirse entre familiares o amigos, decorar otro espacio o utilizarse para crear nuevas composiciones.

Es una forma sencilla de prolongar la vida de las flores y aprovechar al máximo la decoración.

Pensarlo antes de la boda

Si quieres conservar determinadas flores, lo ideal es pensarlo antes del gran día.

No es lo mismo diseñar un ramo exclusivamente para que luzca espectacular durante unas horas que tener en cuenta desde el principio que después quieres secarlo o preservarlo.

La elección de las variedades, la estructura del ramo y la forma de manipularlo pueden influir en el resultado final.

Por eso, comentarlo previamente con el florista puede ayudarte a elegir la mejor opción.

Un recuerdo que sigue floreciendo

Las flores tienen algo especial: pueden transformar un espacio durante unas horas y, al mismo tiempo, convertirse en un recuerdo para muchos años.

El ramo que acompañó a la novia, una pequeña flor de la mesa presidencial o una composición que decoró la ceremonia pueden adquirir un nuevo significado después de la celebración.

Porque una boda termina, pero algunos de sus recuerdos pueden seguir formando parte de nuestra historia.

En Vinca Jardinería creemos que cada flor elegida para una boda tiene un significado especial. Por eso, además de cuidar su diseño y montaje, podemos ayudarte a encontrar la mejor manera de prolongar su belleza después del gran día.